Cuentan que, en la provincia de Orense, vivió una poderosa mujer, tan cruel y soberbia, que era llamada por los campesinos de su señorío, «la Reina Loba». Para su manutención y la de sus allegados, (tan despiadados como ella misma), obligaba a sus súbditos a entregarle, cada día, una vaca, un cerdo, y una carreta llena de otros alimentos.
Hubo hace mucho tiempo en Galicia un padre que tenía varias hijas y una de ellas comía mucha carne y cuanta más le daban, más comía.
En Ribadavia había un ermitaño que se llamaba Pedro y que estaba al corriente de como llevar los canales de aguas calientes al pueblo.
Existe una antigua leyenda que no da por muerto a Gerión después del décimo trabajo de Hércules. Dice que el héroe griego aún tuvo que perseguir al tirano desde la costa gaditana hasta la gallega.
En última instancia, la leyenda de Ith y los hijos de Mil, nos insta a reflexionar sobre la importancia del diálogo y el entendimiento entre diferentes culturas, así como sobre la necesidad de respetar y valorar la diversidad en un mundo cada vez más interconectado.